Hay libros que se escriben sobre la carne misma.
Son esas cicatrices que nos hablan
y sangran
cuando el tiempo se rinde a su derrota
un puńado de signos que apenas
comprendemos
y eran el beso intacto de la vida.
Hay libros que se escriben sobre la carne misma.
Son esas cicatrices que nos hablan
y sangran
cuando el tiempo se rinde a su derrota
un puñado de signos que apenas
comprendemos
Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.
Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.
Con el paso lento, y los ojos frĂos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cĂłmo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;
ver cĂłmo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;
ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...
Perder la mirada, distraĂdamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar.
Vivo en el nĂşmero siete, calle MelancolĂa.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegrĂa.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvĂa
y en la escalera me siento a silbar mi melodĂa.
Lentamente desvanezco
y uso el viento de pretexto
mi cabeza rueda en la escalera
las miradas cĂnicas
barren los detalles que
al final del dĂa
morirán
Y digo:
"todo se me escapa
un paso mas allá".
fuera de mĂ
en el umbral del mundo
sin necesidad de entrar
fuera de mĂ
perdido en otro rumbo
sin necesidad de volver
Espacio y tiempo, barrotes
de la jaula
en que el ánima, princesa
encantada,
está hilando, hilando cerca
de las ventanas
de los ojos (las Ăşnicas
aberturas por donde
suele asomarse, lánguida).
La princesa, ladina,
finge hilar; pero aguarda
que se rompa una reja...
En tanto, a las lejanas
estrellas dice: «Amigas
tendedme vuestra escala
de la luz sobre el abismo.»
¿Cómo? ¡Jugar a lágrimas! ¡Ignoras
lo que dices Margot! ¡Vives de prisa!
Mientras tĂş alegre juegas a que lloras
yo estoy con mi dolor jugando a risa.